“Las voces del lago”

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Título: “Las voces del lago”.
Autora: Beatriz Esteban.
Número de páginas: 448
Tipo de libro: Autoconclusivo.
Publicación original: Febrero de 2020
Fuente: Comprado.
Puntuación: 4,25 / 5

Sinopsis:

«A veces odiaba ver fantasmas».

Irlanda, 1997.

Bree regresa con su madre al pueblo de su infancia para huir del dolor de la muerte de su padre. No obstante, la casa no resulta ser el refugio que esperaba: en medio de la oscuridad, las bombillas se rompen solas, en los espejos aparecen palabras y en las habitaciones se cuela un frío sobrenatural. Es posible que, como su amigo Adam le asegura, tenga el don de percibir presencias extrañas. Pero a ella le recuerda más a una maldición. A fin de cuentas, a todo el mundo lo persiguen sus propios espíritus… y los de Bree han dejado de ser invisibles. «Ya no sabía qué fantasma me asustaba más: el que habitaba la casa o el que habitaba nuestra piel. No sabía cuál nos mataría primero».

¡¡LA RESEÑA CONTIENE SPOILERS!!

He de empezar esta reseña diciendo que compré este libro pensando que sería una cosa y ha acabado siendo totalmente otra… algo totalmente maravilloso.

Los que lleváis un tiempo ya por el blog o por mis redes (spam: tenéis mis redes en los laterales) sabéis que adoro la temática paranormal y sobrenatural, así que, cuando leí las sinopsis de este libro, obviamente me llamó muchísimo la atención.

Es la primera vez que tengo contacto con esta autora -a pesar de que tengo varios de sus libros en mi lista de deseos desde hace tiempo- y estoy segura de que no será la última. Desde la primera página conecté con su prosa y con la historia que estaba contando, y eso es algo que, personalmente, agradezco inmensamente en un autor/autora.

Ahora bien, en cuanto a la trama en sí, yo dividiría el libro en dos partes. La primera mitad me tuvo bastante enganchada e intrigada, ya que estaba deseando que se resolviera el misterio del fantasma que acechaba a Bree (nuestra protagonista). ¿Realmente sería su difunto padre? ¿O quizá era su amigo fallecido, Adam, el que estaba detrás de todo? En serio, no podía parar de sacar mis propias conjeturas. También me llamó bastante la atención el hecho de que Bree pudiera ver espíritus y la manera en que nos mostraba qué era lo que veía y sentía. Todo ello acompañado de la magnífica pluma de Beatriz, que hacía que la lectura fuera amena y en ningún momento decayera.

Pero entonces… llegó el gran giro argumental. Yo estaba convencidísima (desde mucho antes que Bree) de que era Adam el que le estaba comiendo la cabeza a Bree y el que intentaba matarla. Por eso, cuando ocurrió el accidente de Gina y el intento de suicidio de Bree allá por la mitad del libro, pensé: “No puede ser tan sencillo. Ya he resuelto todo el misterio. ¿Ahora qué?”. Y entonces llegó Beatriz y dijo: “¿Que ya lo has resuelto? ¡Paaaam! Ahí lo llevas”.

¿Una enfermedad mental? ¿Nada era real? Sentí que me explotaba la mente en mil millones de pedazos…

Aquí es donde marco yo la segunda parte del libro, en el momento en que Bree es diagnosticada con esquizofrenia. Reconozco que, al igual que Bree, yo también dudé en muchos momentos de lo que era real y lo que no. ¿Y si realmente tenía un don, pero la tachaban de “enferma mental” simplemente porque ellos no podían ver lo mismo que ella? De verdad, hubo momentos en los que cambié de opinión cuatro veces durante la lectura de una sola página.

El tema de las enfermedades mentales siempre me ha llamado mucho la atención, ya que considero que son igual de importantes -si no a veces más- que las físicas, pero, por desgracia, sigue siendo un tema muy tabú en nuestra sociedad. Así que, aunque me acerqué a este libro por la premisa de ser una novela paranormal, me sorprendió muy gratamente lo que acabó siendo. Lo digo de todo corazón.

La manera en que la autora describe la enfermedad y el proceso por el que pasa Bree (negación, aceptación, negación de nuevo, vuelta a la aceptación, confusión, etc) es simplemente magistral. Conseguí empatizar con ella 100%, sentí su misma angustia y desesperación, me sentí igual de perdida y confundida… en serio, un 10 para Beatriz.

Cuando comencé a escribir la reseña, tenía planeado hablar de más personajes además de Bree, pero conforme iba avanzando me daba cuenta de que, para mí, la novela ES Bree. Es cierto que Adam es un pilar fuerte de la trama, pero es que al final… ES Bree. En cuanto a Gina y Carrie, sí, me parecen maravillosas, pero están ahí como un soporte para Bree, todo lo que les sucede (o el 98% de las cosas) gira alrededor de ella, así que hablar de ellas es hablar de Bree de nuevo. El único personaje al que destacaría por encima de los demás, es a la madre de Bree. Una vez más, la autora nos introduce otra enfermedad: la depresión. Nos muestra lo durísima que es, no solo para el que la padece, sino también para las personas que le rodean.

Solo puedo darle las gracias mil millones de veces a Beatriz por haber creado una obra tan bonita y dura a la vez. Gracias por ser valiente y atreverte a abordar algo que está tan “vetado” aún en nuestra sociedad. Gracias por tratar el tema con tanto cuidado y respeto (he leído novelas que tratan ciertas enfermedades de manera muy superficial y fría). Gracias por normalizar estas enfermedades. Gracias por regalarnos una novela que todo el mundo debería leer para concienciarse de que pedir ayuda cuando estamos mal no es algo malo; que no solo existe el dolor físico, sino también el mental y que, al igual que el primero, también puede tratarse y sanar.

Gracias.


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